El primer día que aparcamos en Astorga para buscar piso lo hicimos frente a la casa de los Panero. No fue el primer día que pisé Astorga, no, porque mi año en Ponferrada dio para paseos por puntos de interés camino a casa. Pero el primer día que aparcamos allí sabiendo que iba a ser uno de los dos puntos en el mapa que marcaría nuestra distancia, lo hicimos frente a la casa que me recordaba el primer año de mi SEMINCI, a mi profesor de inglés - el único al que despedí con timidez y lágrimas- y las largas horas de lectura en los sillones de la biblioteca pública de mi pequeña ciudad, donde solo respiran los cuatro escogidos.
Ese día siempre quedará en mi memoria, incluso cuando todo se borre, cuando ya no recuerde a quien amé y lloré y cómo sentí el dolor que provoca la indiferencia... Entonces, aún recordaré cuando aparcamos frente a la casa de los Panero y no pude reprimir la emoción intuyendo la revolución que se esconde tras las ruinas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario