Me pongo muy triste a ratos y me doy cuenta de lo difícil que es superar algunos dolores. Ha pasado mucho tiempo y aún se me parte el alma cuando pienso, y lo vuelvo a hacer a menudo; como una boba anclada en un mundo que ni existió. Se parte el alma y no sé como repararla. Estoy triste y ya es demasiado habitual que se me escapen la lágrimas, que no quiera salir a la calle, que por las noches fabrique situaciones más dulces en mis sueños, esos de los que nunca quiero despertar. Pero ha pasado demasiado tiempo y ya no sobra.
No quiero volver a creer a nadie que me diga que me quiere, porque ahora sé que nunca va a ser cierto. No quiero que me pinten futuros hermosos, porque después todo se hace añicos. No tengo miedo a que la vida se complique y tener que caminar contra el viento, con la lluvia golpeando el cuerpo y oliendo la adversidad acechando mi espalda. Pero no quiero estar tan triste por un puñado de mentiras y ficciones, de palabras que nunca iban a convertirse en hechos, de engaños y falsos halagos que decidí creer porque soy débil y anhelaba el amor que me prometieron. No quiero que algo así se repita y necesito que esta herida se cierre y no sangre para poder seguir adelante. Si sólo me hubiera dado la respuesta que le pedí, quizá ahora sería más fácil; mi cerebro no naufragaría en esas violentas tormentas hechas de contradicciones. Quizá hubiera podido asumirlo todo y volver a mi vida con fuerzas para remendar estos pequeños desgarros y bordar nubes encima. Si me hubieras respondido que no me querías, lo entendería perfectamente y aceptaría todo lo anterior como algo humano. No estaría tan enfadada conmigo misma, ni contigo y me repetiría que son cosas de la vida. Si alguna vez te encontrara, volviera a verte - algo más que improbable - no sé como reaccionaría. Puede que ni fuera capaz de mirarte a la cara o que toda mi sangre hirviera como lo hacía antes. Da igual, probablemente lo más justo y honesto sería que tú, que siempre peleas por encontrar la palabra justa, la que impacta y dice más por lo que connota que por lo que denota, pronunciaras esta vez algunas palabras: un "nunca llegué a enamorarme de ti aunque te lo dije porque quería que ocurriera y no pudo ser", un "me equivoqué, pero sólo quería que te sintieras bien" y un "adios". No me haría feliz, eso ya es batalla perdida, sin embargo, me devolvería al mundo real, uno que puedo entender, en el te golpean fuerte y sientes dolor hasta que un día te curas. Ahora sigo aferrada a una ficción terrible de la que solo la verdad de tus labios podría sacarme. Y nadie se puede imaginar la falta que me hace.
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