5 de julio de 2010

Olvidos rebeldes

Los olvidos me bloquean. Hoy me quedé en blanco intentando teclear el número PIN en el móvil. Hace tres meses fue la contraseña de la fotocopiadora. Y la próxima vez, ¿qué se me olvidará? Quizá la contraseña de la tarjeta o el número de teléfono de mi pareja o tu rostro... Un día me dijo una amiga algo así: Cuando todo falla, hace falta un plan. Pues sí, ahora que todo, incluso la memoria, falla, me hace falta un plan. No sería malo quedarme en blanco completamente y después poder construir desde cero una vida, unos recuerdos. Pero sé que no es así como funciona y sé que no es agradable. Veo a una de las personas que más quiero quedarse en blanco, perder las palabras, perder hasta la mirada en el vacío más absoluto hasta sumirse en la oscuridad, y no puedo soportar el dolor. Solo merece la pena cuando logro arrancarla una sonrisa; cada vez más difícil. No vamos a echarnos a llorar ahora, ¿no?

En fin, sobreviviremos saltando estos huecos cerebrales. Un día sin móvil es más tiempo para disfrutar de uno mismo, en muchos sentidos. Hoy pasé un buen rato de cine y, entre otras cosas, me viene a la cabeza: me gustaba más el canon femenino de antes.

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