No puedo decir que me guste demasiado el verano, ni que lo esté disfrutando; quizá sea esto último lo peor de todo: no sé o no soy capaz de disfrutarlo. Los días pasan, las noches caen y a ninguno de los dos le saco partido. Sólo hay una cosa que me gusta de estas vacaciones, las sesiones matinales de cine en VOS Me encanta. Hoy la hice doble: Affliction y L'homme du train. La primera creo que tiene enormes carencias. El tema es interesante pero la forma de desarrollarlo, la esturctura del argumento, es bastante pobre. Salpicadura de tópicos, una interpretación de Nick Nolte forzada que nace seguramente del propio guión y un desenlace que aporta bien poco. El principio y el final de una obra son clave para que una película, o cualquier otro texto, sea redonda. Esto, en cierto modo, me recuerda a la segunda, L'homme du tren. Es especial, tiene el sentido del humor, la ironía, los silencios y la liaison franceses. Te atrapa y sólo le puedo criticar el final. Se nos quiere llevar a un climax mágico, lírico, y sólo consigue que desees dar marcha atrás para volver a disfrutar de algunos momentos anteriores, mucho más interesantes. Merece la pena verla y sentirse en el lugar de los protagonistas. Tengo una amor especial por el cine francés, aunque estos días me enamoré también de Fellini, repetí con Visconti y no me olvido de seguir rebuscando entre los directores rusos que desconocía completamente. Eso sí, jamás renunciaré a una buena sesión de Arañas devoradoras o Avispas asesinas (la de ayer superaba los límites de la neurosis, al más puro estilo S. King: insoportable), I love it!!!
En fin, me siento espesa como las papillas que mi preciosa abuela me hacía de pequeña.






