26 de septiembre de 2010

Tras meses de reflexión sobre el dolor y las mentiras, ahora me bombardean con datos neurológicos que me hacen sentir engañada. Qué locura. No hay manera posible de esconderse ni de esconder la verdad cuando esta te invade como un ejército de hombres sin nada que perder.La duda y la inseguridad es un escudo agrietado. Penetran todas las balas hasta mi corazón. No queda tiempo para curarse, más vale un fin rápido y sin llamas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario