29 de septiembre de 2010

Día de huelga

Después de darle muchas vueltas, repetirme en voz alta argumentos a favor y en contra poniendo excusas (y sindicatos de por medio) para no llamar la atención... Decidí que sí, que haría huelga, y a continuación me quedé coja: una tendinitis en el pie izquierdo que me ha tenido tres días saltando a una pierna. Me han dado la baja por unos días, y aquí estoy, intentando saber cómo va todo en un mundo parado que no sé si lo está tanto o lo está más. Como siempre. Intuyo, por lo que voy observando en estos tres años, que en el sector en el que trabajo la repercusión habrá sido baja, o nula, al menos en el centro y ciudad en la que estoy. Allí ni dios habla del tema (ni los representantes sindicales cuando dejan unos calendarios y debajo la hoja informativa sobre la huelga: cojonuda labor de agitación), incluso tengo la impresión de que más bien molesta. ¿Será cargo de conciencia o falta de ella? Pero ya era hora, hacía falta una huelga. Y más.

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