27 de septiembre de 2010

Astrología vacía

Que alguien me diga cómo, porque no lo entiendo; de pronto me veo comprobando compatibilidades entre signos zodiacales en páginas web sembradas de anacolutos y otras malas hierbas. Y por un instante hasta me lo creo y tengo mi momento de bajón, como si de una sentencia se tratase: Queda usted condenada a cadena perpetua de soledad e insatisfacción, ya que cualquiera que sea la fecha de nacimiento del hombre en que fije su cariño, sí o sí, será un completo desastre en caso de intentar trabar una relación amorosa o de pareja. A sus órdenes, mi señoría.  Tardo en salir del letargo en que imagino qué habría ocurrido si hubiera nacido un mes antes. Pienso en personas que según esto encajan a la perfección y me doy cuenta de que podrían ser mis padres, esos que en dos o tres años dejaron de quererse tanto que hasta escucharse lo convertían en un acto de terrorismo empujándonos a todos cuerpo a tierra. Joder, menos mal que los astros a veces se equivocan, de no ser así creería que provengo de una familia de desviados celestiales.

Me entretengo con estas tonterías en una noche de malas pisadas y dolor de garganta mientras se me acaban los cigarros que me prometí no fumar aunque me dispararan los recuerdos de otros. En lugar de aprovechar el tiempo - acercándose la treintena parece que ya no sobra - vuelvo a recrear historias imposibles y a reinterpretar frases que no sé entender de forma objetiva. Al final voy a ser una soñadora, voy a vivir en un mundo de fantasía, voy ser presa fácil de los otros y de sus mentiras, voy a estar sometida a mis cambios de humor con la luna llena... No creo, eso daría veracidad a un puñado de palabras vacías. ¿Alguno se ha dejado la vida y el alma perdido entre un montón de palabras vacías?

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