No es fácil mantener una conversación cuando tu mente recorre otros asuntos. Ni siquiera responder a preguntas simples, menos si detectas un tono capcioso mal disimulado. Pero quién coño puede comprender tu vida? Esperan de verdad algunos que se la vayas a contar con todo lujo de detalles sin entregar una dosis de intimidad y confesión a cambio? No puedo creer el daño que hacen los encuentros amistosos en los espíritus convulsos invernales.
Sólo espero sobrevivir sin demasiadas señales a estos días de pequeña familia y encuentros. Sólo espero que todos los insultos recibidos hoy sean los últimos. No sé cómo expresar mi dolor sin resultar peripatética y victimista, o que nadie me crea y volvamos al mismo vacío.
Que se acabe tanta compañía, yo quiero mi soledad en el valle y mis noches de lucha sólo contra mí misma.
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