11 de diciembre de 2011
Aquí me veo, apoyada en la misma almohada de hace tres años escribiendo boca abajo y muriendo por encender un cigarrillo. Miento, esta almohada es viscoelástica, tiene menos gracia y menos sueños que la que antaño me acompañaba. Casi no recuerdo aquellos días de risas entrecortadas...Apenas una imagen, un rubor, al evocar las noches de introducción interminable a la nada. Poco ha cambiado por aquí, sólo yo que tengo menos resistencia al sueño, más miedo al fracaso, casi el mismo tiempo para ser feliz por fin. Dudo que lo consiga por este camino. Siempre me queda volver a recuperar la almohada y dormir profundamente.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario