21 de octubre de 2011

Día de noticias

Después de un intento de siesta con la imágen del indeseable Gadafi muerto en modo bucle en la pantalla, una se siente de todo menos descansada. Me produce un enorme malestar ver imágenes de tal violencia real. Pero no es una cuestión de hipócresía: está bien muerto, pero no quiero ser cómplice viéndolo y complaciéndome. Me gustaría ver a estos seres juzgados y encerrados. De un ser tan miserable considero más valiosa su libertad que su vida. Hiere mi sensibilidad, no puedo evitarlo. Supongo que no he hecho hueco para tanto odio dentro de mí. No me caben las ejecuciones, la pena de muerte, la guerra, los asesinatos, las violaciones... Y pese a todo, no se puede negar: millones de ciudadanos de todo el mundo no echaremos de menos ni a Gadafi, ni a Bin Laden, ni a Hitler, ni a Franco...  Este último cabrón murió en la cama como una injusta victoria. Me niego a olvidar, debo mi memoria al recuerdo de los que perdieron la suya.

Otra noticia revuelve hoy las redacciones: el comunicado de ETA. Aquí, por ejemplo. Muchos estamos hartos de decepciones y no sé de dónde sacamos ánimo para seguir ilusionándonos y confiando en la razón. Y hoy, me siento contenta por ver a unos tipos encapuchados anunciando el cese de la lucha armada. Una pizca de sarcasmo va bien al tomate frito de los macarrones con chorizo. Ya era hora. Obviamente, que algunos a los que no nos va nada en ello hayamos discutido con amigos y familiares por defender la libertad de los que no piensan como nosotros, supone poco en algo tan grande. Pero actos como este - habrá de darse un poco de tiempo y dejar que las palabras ocupen su campo - justifican malos ratos e inseguridades. Que no nos quiten la voz ni los unos ni los otros, para esto sí que me protejo la voz por si hay que alzarla, advierto.

Pese a lo que la actualidad y las prisas del siglo XXI mandan, hoy solo es día para decir, que opinar con criterio vendrá mañana. No huele a un mundo perfecto, pero algunas cosas van cambiando:




Imágenes tomadas en la manifestación de Bilbao del 15 de octubre

17 de octubre de 2011

Se me ocurre,
y cambiando de tema
y de renglones
y de registro
y espacio
y tiempo
y forma,
que

no hay peor manera de hacer teatro
que convertir la vida en poesía.

Te equivocas.

eSTADO

Revisión

Quería echar un vistazo a El País y, por una de estas jugadas que al cerebro la gusta hacer con los dedos como intermediarios, escribo en el buscador: el apis. Pues algunos lo llamaría acto fallido y no les faltaría razón, porque a veces se parece bastante al tomate frito de brick. No importa, mi cerebro se ríe de mí, pero Google me entiende perfectamente. Veo a un fubolista, a un político francés con el puño en alto, y un anuncio de -ing... perdón, ING Direct, en el que aparecen dos jóvenes con cara de gilipollas. Barra lateral izquierda abajo encuentro El movimiento de los indignados renace como una fuerza global, ¿Pero se había muerto? Debajo, Asnar - hace más de una década que un hombre en una manifestación contra la LOU lo llamó así y se me quedó - diciendo lo de siempre: me paso por el forro lo que diga la gente (mi traducción libre del tejano). Pero quedan aún titulares brillantes: "Sol ilumina medio mundo". Y así es. "La Puerta del Sol abarrotada, la gente unida y emocionada, los cánticos contra la banca y los políticos, los apretujones, la euforia. El 15-M vivió ayer una nueva jornada histórica".
Ayer, una vez más, no estuve en Sol, pero pude revivir en una ciudad diferente que la gente se une, que a la gente le importa lo que está pasando. Miles de personas nos unimos y recorremos juntos las calles, caminamos juntos, alzamos juntos nuestra voces, reímos, gritamos, nos indignamos pacíficamente al tam-tam-tam de nuestros corazones; nadie se puede sentir solo. Somos miles que pedimos un cambio, un modelo de gestión ,de representación, de sistema de valores más acorde a nuestras necesidades y a nuestra forma de entender el mundo. ¿Cuál es "nuestra forma"?, dirá alguien. ¿Es tan difícil llegar a un punto de entendimiento del que partir?, pregunto.
No puedo creer que la respuesta sea sí.

11 de octubre de 2011

Parada en estación

Se va haciendo Otoño al otro lado de la ventanilla y el autobus avanza sin dar importancia a tanta belleza, a tanta vida. Entre montañas y paradas en calles vacías, visualizo mi destino y peleo con el temor a no saber, cuando llegue, reconocer mi parada. A no sentir que este es mi sitio. Repaso a punta de bolígrafo pueblos, horas y minutos y nombres de carreteras y puertos de montaña y caídas libres sin chaleco salvavidas. Pienso en la semana y en la Chanson d'automne como canción triste de cuna abandonada hasta que se me llena el espíritu de meláncolía; y flota. Los nervios desaparecen, sólo un segundo, como si siempre las hojas se volvieran rojas sobre los árboles saciados de calor y yo viviera envuelta por la luz del atardecer de octubre en una perpetua paz de párpados entrecerrados. Después despierto y allá, donde la literatura cierra sus tapas de pasta dura, empieza el mundo. Que no es tan malo.






6 de octubre de 2011

Santuario

Será, será, será...

Se me ha ido el santo al cielo pensando en el color de tus mejillas y tus párpados hinchados de tercipelo. No me encuentro la cabeza para pensar en nada que no huela a tu piel acariciada por el agua o a cabello húmedo rozando tu nuca y mi almohada. Será que añoro tu sonrisa y mi inocencia y hasta las palabras no pronunciadas. Será que el tiempo se echa encima y tú estás tan lejos que se me marcha el sentimiento a buscar el timbre de la puerta que quiero que abras. Quizá, será que te echo en falta y no hay remedio, solo un corazoncito que se sonríe cuando a media tarde me llamas.

2 de octubre de 2011