Con el último caramelo en la boca de aquel viaje que se me llenó de mensajes suyos, pienso en deshacerme de esta botella de Saint-Emilion que empezamos juntos y terminé sola con lágrimas que resbalaban sobre aquella sonrisa que siempre se me pinta en la boca al revivir la epifanía final de "Los muertos".
No hay comentarios:
Publicar un comentario