7 de noviembre de 2010

Obligado pronunciarse

Supongo que hoy toca hablar del papa. Ahora sólo tengo una cosa que decir: me da asco. Hay asuntos más importantes en mi vida esta noche, mucho más importantes, pero tengo que reconocer que la imagen de ese señor rey y esa señora reina sentados con ese señor papa me ha revuelto un poco las tripas. He sentido vergüenza al ver cómo estos tres seres llegados en la máquina del tiempo desde la Edad Media ocupaban un primer plano ante las cámaras mientras la figurilla débil y encorvada del presidente de éste que dicen es un país buscaba  perdido su sitio entre tanta capa de vampiro devora almas.
Pan y circo y cientos de leones alimentándose de nuestras entrañas sin que opongamos ninguna resistencia. Sólo palabras.

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