17 de noviembre de 2010

De paso

                                                           "Los espejos sólo son enemigos de quienes no saben mirarse en ellos"

  Si tuviera que definir el momento en que una historia se supera, diría que es ese en que todo parece estúpido, una grotesca burla, un absurdo auto-engaño. Es cuando en el recuerdo te desdoblas: un yo vive con dramatismo aquella historia y otro yo, desde el ángulo oscuro, se ríe de lo vulgares que resultan las relaciones humanas con seres especiales...
   Hay una escena en Persépolis que me encanta para ejemplificar esta idea. Cuando Marji se da cuenta de que su amor ideal es un capullo más. Tras el dolor y el odio y el dolor, pasa al estado de parodia sarcástica. Su imagen deformada - la deformada realidad - salta, tropieza y se saca mocos en la cabeza de la dibujante dibujada. ¡Y aquí está exactamente la clave! Marjane ya sin rencor representa cómo en un momento de confusión odió y ridiculizó una historia anteriormente ideal para su mismo subconsciente. Ahora, sin rencor,  las aristas se han limado y la realidad deforme es la realidad real.
  De pronto marcas media sonrisa y te dices: solo era eso, nada mas.

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