29 de noviembre de 2010
22 de noviembre de 2010
17 de noviembre de 2010
De paso
"Los espejos sólo son enemigos de quienes no saben mirarse en ellos"
Si tuviera que definir el momento en que una historia se supera, diría que es ese en que todo parece estúpido, una grotesca burla, un absurdo auto-engaño. Es cuando en el recuerdo te desdoblas: un yo vive con dramatismo aquella historia y otro yo, desde el ángulo oscuro, se ríe de lo vulgares que resultan las relaciones humanas con seres especiales...
Hay una escena en Persépolis que me encanta para ejemplificar esta idea. Cuando Marji se da cuenta de que su amor ideal es un capullo más. Tras el dolor y el odio y el dolor, pasa al estado de parodia sarcástica. Su imagen deformada - la deformada realidad - salta, tropieza y se saca mocos en la cabeza de la dibujante dibujada. ¡Y aquí está exactamente la clave! Marjane ya sin rencor representa cómo en un momento de confusión odió y ridiculizó una historia anteriormente ideal para su mismo subconsciente. Ahora, sin rencor, las aristas se han limado y la realidad deforme es la realidad real.
De pronto marcas media sonrisa y te dices: solo era eso, nada mas.
Presente
"Para escribir no me sirve con tener luz, necesito todo un lucifer"
Los que viajamos en dirección al oeste lo hacemos de espaldas, confiando en no chocar, en que no se nos claven puñales, ni espadas, ni balas; nos hemos acostumbrado a hacer frente al Sol. Ver moverse al mundo concentrados en lo que ya pasó y continuar vivo es un ejercicio de primeros auxilios: insuflar aire a unos pulmones que se llenaron de alientos usados y hojas caídas y hombres sin cara y piedras pisadas por unos talones que ya no se fían de los dedos de sus pies.
10 de noviembre de 2010
¿Puedo no ir a trabajar, porfa? Aunque en mi casa hace un frío que pela de buena gana no salía a la calle, no recorrería el camino hasta la estación, no cogería el bono de diez viajes que necesito, no esperaría que el tren haga los 90 km de costumbre, no me bajaría para volver a subir esta vez a un bus y no me acurrucaría al lado del radiador del departamento. De buena gana no haría hoy ninguna de esas cosas y unas cuantas más...
7 de noviembre de 2010
Obligado pronunciarse
Supongo que hoy toca hablar del papa. Ahora sólo tengo una cosa que decir: me da asco. Hay asuntos más importantes en mi vida esta noche, mucho más importantes, pero tengo que reconocer que la imagen de ese señor rey y esa señora reina sentados con ese señor papa me ha revuelto un poco las tripas. He sentido vergüenza al ver cómo estos tres seres llegados en la máquina del tiempo desde la Edad Media ocupaban un primer plano ante las cámaras mientras la figurilla débil y encorvada del presidente de éste que dicen es un país buscaba perdido su sitio entre tanta capa de vampiro devora almas.
Pan y circo y cientos de leones alimentándose de nuestras entrañas sin que opongamos ninguna resistencia. Sólo palabras.
Pan y circo y cientos de leones alimentándose de nuestras entrañas sin que opongamos ninguna resistencia. Sólo palabras.
5 de noviembre de 2010
1 de noviembre de 2010
Día de difuntos
Nunca sé cual de los dos es el día de los santos y cuál el de los difuntos, ni cuándo se celebra halloween, ni por qué tengo que soportar siempre que voy al cementerio a la señora beata que limpia semanalmente (puede que incluso a diario...) la tumba que está a la derecha del padre, del padre de mi madre, por supuesto. Yo adoro a mi abuelo, jamás en la vida había llorado tanto como cuando estaba muriéndose. Desde entonces hasta un barquito de papel naufragando puede hacer nacer en mí un manantial de lágrimas que mana sin control. Puede que entonces se me dieran de sí las glándulas lacrimales. O simplemente sea que los años, la enfermedad, el dolor y la muerte sean asuntos con los que no puedo convivir y en cada milímetro del mundo veo su sombra. A menudo la vida me resulta insoportable, de formas muy distintas y variadas.Y sin embargo, la señora beata que guarda la tumba que se halla a la derecha del padre no me conmueve de forma alguna. Seguramente no es un ser demoniaco, pero me incomoda. Me molesta su falsa bondad, su forma de inmiscuirse en lo que no la llaman. Su gusto por juzgar los comportamientos de los demás persinándose después de pronunciar cada palabra. Lo siento, de veras, pero ...¡que le jodan , señora!
Ni siquiera puedo ahora reproducir el incidente de esta mañana porque este fin de semana tengo el estómago sensible y es lo que necesitaría para volver a vomitar, pero me ha hecho sentir mal. Yo sólo voy al cementerio días como este porque mi madre me lo pide y ella no puede ir, tiene la mala costumbre de dedicarse en cuerpo y alma a los vivos antes que a los muertos. Yo sólo voy al cementerio como algo símbólico, porque para decirte que aún te quiero se me llena de besos la boca cada vez que me acuesto. Yo sólo voy al cementerio para escuchar el silencio, tú silencio, y recordar cómo eran tus manos hundiéndose en la tierra y lo bonito que sería plantar sobre ti un árbol y devolverte tu forma de metáfora y poesía. Yo solo quiero estar a solas contigo y no soportar a esa señora que cada vez que me ve me repite con mucha educación que tu tumba está sucia y que no vamos lo suficiente a cuidarla y que ella alguna vez le pasa un trapo para quitarle las hojas secas. No le voy a explicar mi vida, ni la de mi madre, ni la de mi abuela que no ha sido devorada por el cáncer como su marido, pero se la come (y nos emplea a nosotros como postre) la demencia. No tengo por qué explicarle todo eso así que me he limitado a contestar de forma cortante y dar media vuelta, dejándome en la punta de la lengua que no creo en dios, ni voy a misa como ella, ni creo en la vida eterna, y que a mi abuelo le hubiera dado igual donde enterraran su cuerpo porque lo que amaba era estar vivo y que lo único que lamento es que cuando me muera, con un poco de mala suerte, me enterrarán cerca de ella. Lo bueno es que ninguna de las dos se dará cuenta.
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