La casa congelada tras pasar cuatro largos días con sus noches deshabitada. Un frío que voy a combatir con un chocolate calentito y una cajetilla de cigarros que ya va por la mitad. Pulmones calientes, pulmones destrozados.
Esta vez me quedan casi cuatro días por delante para calentar esta casa. Va a echar llamaradas.

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