
Acabo de terminar el último capítulo de Black Mirror y la desazón se me come. Crítica, poliédrica y jugosa; esta miniserie es un soplo de aire enrarecido y asfixiante enviado directamente a las células. No voy a desvelar nada, a mí solo me dijeron que era tremenda y me obligaron a verla, me ataron al sofá y me golpearon con 90 minutos de dedo en la llaga, de lo general a lo particular
Además de las lecturas que veo por ahí, una idea ronda mi cabeza: aceptación.
Feliz puesta en cuestión en varias lecturas
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