Hace, ¿qué, un mes?, pude volver a ver a Nacho Vegas junto a Abraham Boba en Valladolid. Un delicioso aperitivo antes de ser completamente devorados por un imponente Bill Callahan.
Me ha venido a la memoria un momento del concierto del asturiano que me sacó del atontamiento profundo que me envolvía aquel día.
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