28 de marzo de 2010

Ya

Apenas queda tiempo; apenas segundos... y a penas. Llega un silencio indeterminado que no avisa sobre el periodo de duración de su mandato. ¿Cómo adaptarse a los cambios?

Es el momento de volver a pensar en abstracto. Viva el vuelo de los conceptos rondando las cabezas desordenadas.

21 de marzo de 2010

Cosas que no hay que contar, jamás

Hace, ¿qué, un mes?, pude volver a ver a Nacho Vegas junto a Abraham Boba en Valladolid. Un delicioso aperitivo antes de ser completamente devorados por un imponente Bill Callahan.

Me ha venido a la memoria un momento del concierto del asturiano que me sacó del atontamiento profundo que me envolvía aquel día.

18 de marzo de 2010

Escuchando el otro lado de la pared

A veces me doy cuenta de lo mucho que te echo de menos y se me cae el alma al suelo. Los recuerdos, los fracasos, la tristeza, la humedad del cabello mojado... Y pasan en blanco los días, los meses, los engaños.

15 de marzo de 2010

Burgos 2010



Nunca había ido a un desfile de moda y espero poder repetir. La verdad es que podía haber aprovechado mucho mejor la invitación, ver más desfiles, observar más... Me ponen un poco nerviosa los lugares desconocidos llenos de gente. De todas formas ese día me trajo algunas alegría y combustible: cosas nuevas que me sacan de la rutina y un montón de color. Hice pocas fotos y todas pésimas. En ella me gustaron sus manos y su mirada.


Salpicadura de ideas

Llevo un tiempo mascando puntos de vista y temo que los acabé triturando tanto que se me convirtieron en un caótico universo de ideas parpadeantes. Juaría que anoté en algún sitio un puñado de reflexiones que surgieron mezclando varias experiencias personales y la lectura de los textos que nos dieron en un curso sobre la pervivencia de los clásicos en la literatura, y ahora no sé dónde habrán ido a parar. Fue un momento de esos en los que una disfruta manchando el folio en blanco con frases que emanan de la euforia más que de la inteligencia. Suelen ser poco provechosas en sí, sin embargo, sirve para encontrar esos puntos de luz que se proyectan desde la intuición alumbrando estados de conciencia. En fin, que había un par de ideas que me gustaría recuperar de aquel día, y mi memoria se ha debido ir a celebrar las Fallas junto con el cuaderno donde la volqué.
Aunque mis notas se hayan perdido temporalmente, aún conservo los textos de ese curso. Fueron varias las charlas que me llamaron la atención. Me entusiasmó desde el primer minuto una profesora de la Facultad de Valladolid (quizá influyó que viniera de donde ya me fui) con sus planteamientos innovadores y su discurso fluido alejado de la rigidez academicista que caracterizaba a algunos profesores de aquella misma Facultad (y de tantas). Ella nos descubrió un autor holandés del que espero recibir un libro cuyo título llamó poderosamente mi atención. Ya veremos que ocurre por este camino. Por otro, surgió una mujer aragonesa tímida y con ganas de ganarse a un público al que no sabía muy bien cómo acercarse (físicamente incluso). En su exposición sobre una autora de su tierra me llevó hasta un colectivo femenino sobre el que nunca me paré a pensar y ahora se me aparece a cada paso: las hetairas.
No puedo aún tener una idea clara sobre lo que representaron estas mujeres en la sociedad griega, necesito documentación y la quiero ya. Por ahora tengo como referencia algunos de los textos que leímos, francamente reveladores. Mujeres formadas en lo femenino y lo masculino, en la sensualidad, en la reflexión, en la independencia. Mujeres respetadas por los hombres que tenían conciencia de élite. Mujeres libres. Mujeres que dirgieron el rumbo de la historia. Me parece un modelo interesante, así como me parece todo un acierto que un colectivo en defensa de las prostitutas haya tomado este nombre. Los nombres crean y transforman realidades.
Probablemente me llamó la atención esta figura fenemina porque conecta con un tema que me obsesiona: la belleza y la inteligencia. Eso es lo primero que me viene a la cabeza, reflexiones a las que hoy no soy capaz de dar cuerpo. Después, la mujer independiente que asume roles transgresores. Por último, la curiosidad que me genera la observación distante de modelos diferentes de relaciones interpersonales; cómo el hombre griego satisfacía sus distintas necesidades: la mujer del hogar, la compañera del alma y la prostituta (estas dos últimas unidas en la misma o no, con imagen femenina o no). Si algún día consigo tomar una posición clara y argumentadas sobre estas cuestiones, creo que mi vida experimenterá un cambio cualitativo notable. Creo...

6 de marzo de 2010

1 de marzo de 2010

Correo

Mientras escribía en una cuartilla una lista de libros para encargar esta mañana, antes de volver a coger el tren rumbo a la ciudad donde el frío te conserva fresca como una merluza en la nevera, recibí un correo. Me lo enviaba una buena amiga y me alegré de tener noticias suyas. Todo va bien, el trabajo como siempre, a ver si vienes a verme, sonrisa, sonrisa :)... Pero no estoy segura de que todo vaya realmente bien. Algunas frases me llamaron la atención [¡Atención!]. Tiene pareja desde hace años y ya me había confiado en otras ocasiones palabras que no hablaban de felicidad. Hoy se sentía, creo, especialmente triste. Decía que a veces se asusta cuando él entra en la habitación, cuando habla a gritos, cuando ella no puede responder a sus expectativas. Cuando su actitud es la de un jefe descontento. ¿Es posible que la persona con la que proyectas compartir tu vida te sobresalte, te haga sentir de esa manera?

Sé que las cosas no son sencillas. Cuando intentamos analizar una situación podemos poner sobre la mesa montones de imágenes distintas y contradictorias haciéndose casi imposible encontrar un orden que nos lleve hacia una explicación o una decisión rotunda y definitiva. Hay ocasiones en las que es necesario seleccionar, reducir las variables a las realmente importantes. Simplificar la realidad quizá. Cuando el problema es tan íntimo, las contradicciones suelen ser aún más fuertes; como dos Titanes de igual poder empujando en direcciones opuestas. Inmovilidad. En esos casos hace falta una tercera fuerza, a veces no mayor que la de un ratoncito, que desequilibre la lucha.

Ni siquiera me puedo permitir ya dar consejos sabiendo lo negada que soy para las relaciones personales, pero sé que nadie debería hacer sentir a otro así. Es terrible usar los sentimientos para dominar. Establecer relaciones de dependencia, que te recuerden que siempre están ahí contigo cuando los necesitas, es dejar que pienses que sola no eres nada. Temer la soledad por tenerse miedo a uno mismo.

Acabará como siempre justificándolo, explicando todas sus bondades y los demás le recordarán lo mucho que él la quiere, pero a veces dudo que esto sea verdad. Hay situaciones en que no puedes quedarte con lo bueno si en la resta te llevas dolor. Quien bien te quiere nunca dirá que te hará llorar. Se trata de ser feliz y ya es bastante difícil. Compartir esta búsqueda con otra persona no puede suponer una lucha diaría. No tiene sentido. Es cierto que las relaciones no son sencillas y en su complejidad se puede hallar gran belleza si existe un inmenso y honesto amor (aunque a veces queme). Pero no hay por qué luchar en la cama con dictadores, ni encontrarse en la cocina de tu casa con desconocidos o medir las palabras dando un paseo agarrados de la mano. No es justo que te quieran mal y aguantar.

Me entristece no tener respuestas rotundas ni salvavidas, aunque confío en ella; sé que es fuerte para encontrar respuestas en su cabeza y en su alma mejores que las que cualquiera le podamos dar. Eso sí, atesoro un cariño que emplearé para convertirme en ratón llegado el momento. Toca sonreír de verdad.