10 de agosto de 2012

Las mañanas al sol

Cada día se aproxima más y más el fin del verano, un tiempo incierto que se ha anunciado con antelación sin paños calientes: "Mira, bonita, por ahora te dejo en el paro, pa' que te vayas haciendo una idea y no sonrías tanto. Allá, en septiembre, si sale algo, ya te enterarás. Disfruta del verano". Sí, señor. Hay que seguir estudiando como rebelarse, eso que nunca nadie me ha enseñado. Autodidacta y confundida.

Podría vomitar toda mi indignación por la situación social, económica y política que vivimos. Podría despotricar contra las injusticias que se vienen cometiendo con y en el sistema educativo. Podría, pero no me da la gana, porque estoy harta y lo único que deseo es buscar la oportunidad de salir a la calle a gritar, aunque solo sea para desahogar todo este malestar.

Pero ahora descanso un poco para coger fuerzas. Las mañanas tumbada al sol escondida en la terraza de esta casa en la que creí que me iba a quedar un tiempo y ya tengo que calcular los días para volver a empaquetar.






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