Paso la mañana trabajando y la tarde trabajando otro poco, hablando con amigos, con mis padres (cada uno por su lado), dormitando algún ratillo para no caer derrotada por el cambio de horario y las revueltas en la cama. Miro Facebook y busco algún contacto, unas palabras, aunque solo sea a través de la pantalla: disfruto de la soledad, de mi independencia, pero sentirse sola es otra historia, una que aún no necesito contar. El tiempo pasa lento; bien, tendré que aprovecharlo: acabaré la última novela y empezaré la que me he comprado. Recompondré el mundo. Ya he dicho que aquí el tiempo pasa lento, quizá sea capaz de hacerlo.
Se hace de noche, poco a poco; ya han dejado de cantar los pájaros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario