y aunque es un lugar precioso, todavía no sé si es donde me gustaría estar. Supongo que hace falta tiempo para encontrarse cuando uno se enfrenta a un cambio como este: unos cientos de kilómetros, otra casa demasiado llena para estar tan vacía, desconocidos allá donde vas y el mundo lleno de campo para alguien que siempre cambió de una a otra ciudad. Supongo que cuando no sepa qué pinto en este valle donde hoy no quiero a nadie, miraré esto
12 de septiembre de 2011
De cambio
Pasó el verano de viajes y compañía agradable, que todo lo bueno empieza y acaba en algún momento, y ahora las circunstancias me ha traído hasta aquí
y aunque es un lugar precioso, todavía no sé si es donde me gustaría estar. Supongo que hace falta tiempo para encontrarse cuando uno se enfrenta a un cambio como este: unos cientos de kilómetros, otra casa demasiado llena para estar tan vacía, desconocidos allá donde vas y el mundo lleno de campo para alguien que siempre cambió de una a otra ciudad. Supongo que cuando no sepa qué pinto en este valle donde hoy no quiero a nadie, miraré esto
que en mis primeros paseos ya se ha convertido en mi principal punto de apoyo. Me arrimaré a esa pared de roca por si pierdo el equilibrio hasta que deje de sentirme mareada e insegura. Que todo es cuestión de tiempo, algo que aquí sí tengo.
y aunque es un lugar precioso, todavía no sé si es donde me gustaría estar. Supongo que hace falta tiempo para encontrarse cuando uno se enfrenta a un cambio como este: unos cientos de kilómetros, otra casa demasiado llena para estar tan vacía, desconocidos allá donde vas y el mundo lleno de campo para alguien que siempre cambió de una a otra ciudad. Supongo que cuando no sepa qué pinto en este valle donde hoy no quiero a nadie, miraré esto
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