Algunas noches son eternas, llenas de impulsos a los que una sabe que no debe responder, aunque cuesta, mucho. Se remueve algo dentro de tal manera que distorsiona incluso la imagen del yo. Esa difusa, desconocida e irreconocible en ojos de otra persona.
Las noches como esta no me son desconocidas, y no por eso dejan de sorprenderme e invadirme. Busco una excusa para actuar cómo sé que no debo...
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