14 de abril de 2011

80 AÑOS DESPUÉS

Que los aniversarios nos sirvan para celebrar, para recordar, para aprender y reflexionar. El diario Público nos regala un abril republicano que hay que celebrar: http://www.publico.es/especial/republica-80-aniversario/


Como mujer que puede votar y recuerda a los hombres y mujeres que lucharon por ello.

Como demócrata que ejerce su derecho a voto, insisto: ganado a pulso y vida por tantos valientes, y es crítica tanto con los representantes elegidos (que para eso NOS representan), como con un sistema mejorable, pero rechaza un Jefe de Estado reminiscencia de instituciones arcaicas superadas y recuperadas con el beneplácito de un dictador fascista y, posteriormente, en un contexto de transición, cuya sucesión en dicho cargo con todos sus privilegios y funciones (no está demás reflexionar sobre algunos hechos) es hereditario prefiriendo el varón a la mujer  (art.57); que goza de inmunidad; que goza de protección incluso contra las palabras; que goza de unas retribuciones asignadas en los Presupuestos del Estado (para los señores y toda su amplia prole, chozas, vestiditos, máquinas de gimnasio supercaras...) que en el 2011 han sufrido la terriiiiible reducción de un 5,2% "dentro de la línea de reducción de asignaciones a los órganos constitucionales aprobada por las Cortes Generales en los Presupuestos Generales del Estado para el presente año" [a mí me han reducido más como funcionaria interina a media jornada, sin mencionar el 24% de IRPF; pero claro, somos los ciudadanos los que tenemos que levantar el sistema económico hundido por una fuerza misteriosa y desconocida]; ¿Seguimos?...

Como docente en un centro público de enseñanza, me indigna que los profesores y profesoras de religión católica (así, con minúscula, puesto que cada vez serán más minúscula minoría) accedan a sus puestos de trabajos sin someterse a las mismas pruebas de selección basadas en criterios académicos y pedagógicos, que sean elegidos por instituciones religiosas en un Estado aconfesional. Me indigna que se creen algunas alternativas a dicha materia sin currículo, sin regulación lo suficientemente clara (me remito a la práctica), que son no evaluables, que sirven para hacer el juego a la omnipresente iglesia católica. Y no hablo de los concertados religiosos para evitar un lenguaje malsonante.

Como ciudadana, sin profundizar en el sistema de representación, el bipartidismo, el control de la información y de la libertad de expresión, la mediocridad del diálogo político, la corrupción, la falta de autocrítica, las estrategias de descrédito del sistema de autonomías, la manipulación, el sometimiento brutal al sistema económico...

¡Por la III República!


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