28 de marzo de 2011

Suspensión en Mediterráneo



Algunas veces me quedo mirando ensimismada las grúas que se convirtieron en un elemento cotidiano del paisaje urbano, y no tan urbano. Me hipnotizan los lugares colonizados por gigantes postes de luz, por imponentes molinos de viento o por esbeltas grúas inoperativas, como quietas para siempre.

Quizá un día me busque una grúa, una que me mantenga en pie, suspendida, cuando me derrumben.Una que me balancee las noches que no puedo dormir y hace calor en la calle. Una a la que subirme y estar muy lejos del suelo antes de lanzarme. Una desde la que ver el fin del mundo y casi poder tocar las nubes. Una pintada de blanco y negro y a la que enganchar una brocha gorda con la que escribir versos sobre el agua

23 de marzo de 2011

16 de marzo de 2011

Eva enamorada

Me llama mi madre y me dice que la hija de la vecina ha muerto. Cuarenta y tres años. Quizá no ha muerto; dicen que parece que puede que se haya suicidado. Las dos sabemos que puede ser. Es triste. Muy triste. Tengo una sensación extraña; mi madre está sensible. A las dos nos tiembla un poco la voz. "Esto no se supera en la vida. Es lo peor que le puede ocurrir a una madre". Tengo que apartar un poco el teléfono porque cuando mi madre dice esas cosas se me cae toda mi vida encima.
Recuerdo que alguien me repitió muchas veces que no volviera a decir que quería morirme. Realmente comprendí por qué; nadie me lo había explicado así. No supe darle las gracias por ello. Gracias, de veras, de alma (esa que decía que no tenía, pero tengo). Ahora ya no lo digo; no muy a menudo al menos. Es realmente triste...
No necesito que alguien muera para darme cuenta de todo lo bueno que tengo, de que amo la vida y cada uno de sus segundos, de que la melancolía trae días encapotados tras los que está el sol. No necesito que nadie muera. Ojalá no estuviera muerta... Es sinceramente triste.

14 de marzo de 2011

Hoy he aprendido

Hoy he aprendido
a fumar a escondidas,
a llorar entre sábanas,
a comerme la vida
en raciones medidas
y no querer más.


Hoy he aprendido
a tenerte más miedo,
a entender la derrota,
a esconder mi alma rota
y deshacerme en pedazos
después de sonreír


Hoy he aprendido
a rehacerme más fuerte
a olvidarme de verte
y encontrar en el tiempo
un remedio eficiente
y dejar de llorar.


Hoy he aprendido
a contar mil mentiras
para no evidenciar
mis profundas heridas
y seguir adelante
hasta no poder más.

13 de marzo de 2011

Love will tear us apart



When the routine bites hard
 And ambitions are low
And the resentment rides high

But emotions wont grow

And were changing our ways,

Taking different roads

Then love, love will tear us apart again



Why is the bedroom so cold

Turned away on your side?

Is my timing that flawed,

Our respect run so dry?

Yet theres still this appeal

That weve kept

through our lives

Love, love will tear us apart again



Do you cry out in your sleep

All my failings expose?

Get a taste in my mouth

As desperation takes hold

Is it something so good

Just cant function no more?

When love,

love will tear us apart again

2 de marzo de 2011

Contra Jaime Gil de Biedma

De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación -y ya es decir-,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colmena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
 a comer en mi plato y a ensuciar la casa?


Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarIlla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
 y dices que envejezco.


Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
-seguro de gustar- es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.


Si no fueses tan puta!
y si yo no supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que tú eres débil cuando me enfurezco...
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento, y la desesperanza
y la impaciencia
y el resentimiento de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.



A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
Oh innoble servidumbre de amar a seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!
                                                                           Jaime Gil de Biedma


Será que llegan los treinta o eso de, quizá, ser tan puta... Quién sabe (y esta vez sí es una pregunta) ¿quién sabe?