7 de febrero de 2011

Un día soleado

Un día soleado, abierto, luminoso... qué bien sienta al cuerpo y al alma. Un paseo por el monte ha sido el escenario de esta mañana, y alejándonos un poco de las decenas de personas que tuvieron la misma idea que nosotros al despertarse, hemos llenado de barro nuestras botas y hasta nuestros pantalones, hemos escuchado el martilleo de los pájaros golpeando con sus picos la corteza de las encinas. Sí, hemos salido pitando tras escuchar a lo lejos los disparos, pero, qué importa, si nos hemos cogido de la mano mientras pensábamos cómo nos las arreglaríamos para encontrar ayuda si a uno de los dos le dispararan. Mejor que sea a mí, que ya sé lo que es que se te abran las entrañas de dolor y que te dejen sola; sí, que sea a mí, que confío en ti para que me salves la vida. Bueno, hay cosas que sólo se dicen en voz alta cuando llega el momento. Como decir "te quiero", que solo se dice si es verdad; muy muy verdad.

Y el sol de invierno ha seguido luciendo y calentando.

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