26 de febrero de 2011

Nosoträsh


Un montón de recuerdos: el piso de estudiantes, Benicassim, amigas desaparecidas... No hace falta gran cosa para que te salga sola una sonrisa. Los recuerdos...

13 de febrero de 2011

Tú me llamas, amor...

Tú me llamas, amor, yo cojo un taxi,
cruzo la desmedida realidad
de febrero por verte,
el mundo transitorio que me ofrece
un asiento de atrás,
su refugiada bóveda de sueños,
luces intermitentes como conversaciones,
letreros encendidos en la brisa,
que no son el destino,
 pero que están escritos encima de nosotros.

Ya sé que tus palabras no tendrán
ese tono lujoso, que los aires
inquietos de tu pelo
guardarán la nostalgia artificial
del sótano sin luz donde me esperas,
y que, por fin, mañana
al despertarte,
entre olvidos a medias y detalles
sacados de contexto,
tendrás piedad o miedo de ti misma,
vergüenza o dignidad, incertidumbre
y acaso el lujurioso malestar,
el golpe que nos dejan
las historias contadas una noche de insomnio.

Pero también sabemos que sería
peor y más costoso
llevárselas a casa, no esconder su cadáver
en el humo de un bar.


Yo vengo sin idiomas desde mi soledad,
y sin idiomas voy hacia la tuya.
No hay nada que decir,
pero supongo
que hablaremos desnudos sobre esto,
algo después, quitándole importancia,
avivando los ritmos del pasado,
las cosas que están lejos
y que ya no nos duelen.
                                                          Luis García Montero

11 de febrero de 2011

7 de febrero de 2011

Un día soleado

Un día soleado, abierto, luminoso... qué bien sienta al cuerpo y al alma. Un paseo por el monte ha sido el escenario de esta mañana, y alejándonos un poco de las decenas de personas que tuvieron la misma idea que nosotros al despertarse, hemos llenado de barro nuestras botas y hasta nuestros pantalones, hemos escuchado el martilleo de los pájaros golpeando con sus picos la corteza de las encinas. Sí, hemos salido pitando tras escuchar a lo lejos los disparos, pero, qué importa, si nos hemos cogido de la mano mientras pensábamos cómo nos las arreglaríamos para encontrar ayuda si a uno de los dos le dispararan. Mejor que sea a mí, que ya sé lo que es que se te abran las entrañas de dolor y que te dejen sola; sí, que sea a mí, que confío en ti para que me salves la vida. Bueno, hay cosas que sólo se dicen en voz alta cuando llega el momento. Como decir "te quiero", que solo se dice si es verdad; muy muy verdad.

Y el sol de invierno ha seguido luciendo y calentando.