Este viernes estuve un año más en el Sonorama. Cada año, vaya o no, para mí es una fecha especial. La primera vez que fuimos... No soy capaz de calcular hace cuantos años comenzamos a vivir la experiencia de tener un festival que hoy es tan grande cerca de casa-lo fue desde el primer momento- y pensar que no teníamos que volver a rodar hasta la costa o al centro, centro, para difrutar de grandes conciertos, gente maravillosa y diversión-...
Recuerdo las acampadas en el campo de fútbol de tierra, al lado de las piscinas; aquel año que siempre está entre mi repertorio de anécdotas, aquel en que nos alojasteis en un el parque al otro lado del puente, orilla del río, y tanto disfrutamos los conciertos en las plazas de Aranda. La Plaza del Trigo solo era una plaza y hoy es LA PLAZA!!!
Es bello hacerse mayor recordando grandes momentos.
Y estos días, días de calor sofocante como no recuerdo haber vivido en Burgos- ciudad que me dio de comer y provincia que me dio de beber- pienso en esos momentos entusiasmada, y me vais a permitir que recuerde tres:
No me importa que parezca un vídeo de poca calidad, porque lo es, de mucha, de la calidad que da estar allí y disfrutar al máximo. Gracias al que lo ha compartido con todos.
Cuando me enfrenté a los Gogol... No tenía ni idea de quienes eran y... Lloré. Cómo se puede llorar con ellos? Sentí una emoción increible que me recorría desde las puntas de los pies hasta los pulmones, allí donde reside el último aliento, a medida que iban tocando.... La primera canción... vale. La segunda... La tercera... Dioooooos! Espero que estés escuchando esa explosión de energía mientras me lees, eso si hay alguien ahí mientras vibro con el recuerdo de las guitarras en las entrañas. Se me saltaban las lágrimas de forma incontrolada al tiempo que se me disparaban los pies.
Puede que aun no encuentre a alguien que los grabara en el Sonorama, pero para mí fueron los mejores, a los que esperaba y no me decepcionaron, los que me levantaron el ánimo y a los que seguiré en las noches insomnio.